La senadora Ana Lilia Rivera Rivera afirmó que, pese a los avances legales en materia de igualdad sustantiva en México, todavía persiste una cultura machista y patriarcal construida a lo largo de generaciones, en la que las mujeres han sido históricamente violentadas y relegadas a condiciones de desigualdad.
Durante un encuentro con mujeres en el municipio de Papalotla, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la legisladora enfatizó que la transformación cultural necesaria para alcanzar una verdadera igualdad debe comenzar en el ámbito familiar, donde se forman las primeras bases del respeto entre mujeres y hombres.
En ese contexto, llamó a las mujeres del sur del estado a reflexionar sobre su papel como ejemplo para las nuevas generaciones y a fortalecer valores de equidad, respeto y dignidad desde el hogar, como parte de un cambio de fondo que debe permear en la sociedad.
Avances legales y retos pendientes
Rivera Rivera destacó que México vive un momento histórico con la llegada de la primera mujer a la Presidencia de la República, Claudia Sheinbaum, al considerar que con ello “llegamos todas las mujeres”, al abrirse una nueva etapa de mayor inclusión, reconocimiento y participación en la vida pública del país.
Subrayó que este nuevo liderazgo impulsó políticas orientadas al bienestar de las mujeres, como la consolidación de programas sociales con enfoque de género, el impulso a sistemas de cuidados, el fortalecimiento de la educación pública y el acceso a derechos laborales más justos, especialmente para madres trabajadoras.
No obstante, advirtió que uno de los principales retos del país sigue siendo erradicar las formas más graves de violencia contra las mujeres, como el abuso sexual y los feminicidios, además de garantizar que las instituciones de justicia actúen con eficacia y sin impunidad.
Un cambio cultural desde la familia y la sociedad
La senadora tlaxcalteca sostuvo que la lucha por la igualdad no busca colocar a las mujeres por encima de los hombres, sino construir una relación basada en el respeto mutuo. “Queremos ser mujeres respetadas y amadas”, expresó, al reiterar que la transformación social solo será posible con la participación de toda la sociedad.
Asimismo, señaló que en los últimos años se alcanzaron avances legislativos importantes, como reformas para combatir la violencia intrafamiliar y en materia de pensión alimenticia. Sobre este último punto, indicó que los hombres que incumplan con sus responsabilidades familiares no podrán acceder a candidaturas, como una medida para fortalecer la justicia y la corresponsabilidad.
Finalmente, resaltó que la paridad en las candidaturas y la lucha por la igualdad salarial representan pasos firmes hacia una sociedad más justa, aunque insistió en que estos logros deben acompañarse de un cambio cultural profundo, impulsado desde la propia sociedad.
