“Cuidamos al Toro más que quienes lo quieren prohibir”: Ganaderos tlaxcaltecas defienden la tauromaquia en México

Ganaderos del campo bravo en Tlaxcala aseguran ser los verdaderos protectores de los animales. Defienden la tauromaquia ante la propuesta de prohibir las corridas de toros en México.

¿Maltrato animal? Quienes nunca han pisado un rancho bravo no entienden lo que es realmente cuidar a un toro.

En México, el debate sobre la prohibición de las corridas de toros ha reavivado una discusión profunda: ¿quiénes son realmente los protectores de los animales? Para los ganaderos del campo bravo, la respuesta es clara: ellos lo son.

Mientras en el Congreso federal se analiza una iniciativa que busca eliminar elementos fundamentales de la tauromaquia —como la muerte del toro en la plaza o el uso de puyas—, en el estado de Tlaxcala, uno de los más representativos de la cultura taurina en el país, ganaderos, toreros, empresarios y ciudadanos se movilizaron pacíficamente para defender esta tradición que consideran arte, historia y modo de vida.

Los defensores de la tauromaquia explican que el toro bravo no es un animal cualquiera. Su existencia depende del campo bravo, un ecosistema único donde se le cuida desde que nace hasta que llega a la plaza.

Los ganaderos aseguran que su relación con el toro se basa en el respeto y el compromiso diario. Lo alimentan, lo vacunan, lo bañan, lo procuran y lo protegen. Invierten recursos, tiempo y pasión para preservar una especie que, sin la tauromaquia, desaparecería.

“El toro vive en condiciones que muchos otros animales jamás conocerán. No se le explota, se le cuida. Eso también es protegerlo”, afirma uno de los ganaderos tlaxcaltecas.

La propuesta en discusión busca eliminar el maltrato en las corridas de toros. Los legisladores pretenden que no se les pique, no se les mate y no se haga del sufrimiento del toro un espectáculo público. Sin embargo, quienes participan en la fiesta brava argumentan que esta transformación significaría el fin del arte taurino tal y como se conoce.

Tlaxcala es una de las entidades más relevantes para la tauromaquia no solo en México, sino a nivel internacional. Sus ganaderías son reconocidas por la calidad del toro bravo y por conservar con orgullo una tradición profundamente arraigada.

Por eso, no sorprende que desde este estado se levante una voz fuerte contra la prohibición. La ciudadanía, los ganaderos y los aficionados argumentan que la opinión pública muchas veces desconoce lo que implica realmente el campo de lidia y opina sin contexto sobre lo que ocurre en él.

Desde su perspectiva, cuidar a un animal no es solo evitar su muerte. Es dedicarle años de atención y esfuerzo.

Ellos viven con los toros, no solo opinan sobre ellos. Por eso, aseguran que ser animalista no significa necesariamente estar contra la tauromaquia, sino entender que también se protege cuidando una especie y preservando su entorno natural.

“Aquí no se cría para la crueldad, se cría con respeto, con técnica, con tradición. Y eso muchos no lo conocen”, señala un empresario del ramo.

La discusión sobre las corridas de toros en México sigue abierta. Mientras en el Congreso se definen los próximos pasos legales, en estados como Tlaxcala se defiende el campo bravo como un espacio de vida, cultura y trabajo.

Los ganaderos, desde su trinchera, siguen insistiendo: ellos también cuidan a los animales. Y lo hacen todos los días, toro por toro, rancho por rancho.

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